Antonio López, reflejo y luz

La pintura de Antonio López funciona como una disección atenta de la mirada rutinaria. Ese ejercicio de detención de la imagen en movimiento, aplicado a lo largo del mismo siglo en que el cine se alzó como un sistema de representación más íntimamente ligado a la memoria individual, se revela en perspectiva como un acto tan reaccionario como agitador. El hiperrealismo pictórico y escultórico que ha practicado este artista —posiblemente uno de los más relevantes dentro de la discusión social alrededor de las artes plásticas de la segunda mitad del siglo XX— se explica no sólo como voluntad de pausa, sino también como respuesta a las dinámicas agilizadoras de unos tiempos cuyos movimientos se aplican cada vez con mayor rapidez. Víctor Erice comprendió con exactitud la esencia del trabajo de Antonio López en la memorable El sol del membrillo, en la que el plano fijo se disponía como espejo de la pintura que registraba. Ahora, Nicolás Muñoz Avia coloca la cámara más cerca. En Antonio López. Apuntes del natural ya no sólo importa su producción artística; también lo hace su relieve humano.

“El proceso de filmación ha sido tan largo que apenas recuerdo cómo comenzó. Empezamos a grabar en 2011, cuando se preparaba en el Thyssen la exposición más grande que se ha hecho hasta la fecha sobre la obra de Antonio. Quizá fuese aquello lo que lo detonase todo, aunque lo cierto es que la idea de hacer un documental alrededor de su figura siempre me había rondado, dado que es una persona muy atractiva, muy peculiar, con una forma de ser y de comportarse que resulta muy agradecida ante la cámara“, explica Muñoz Avia (Madrid, 1962), hijo de Amalia Avia y Lucio Muñoz, amigos durante décadas de Antonio López. En aquel momento, debido al crítico momento que atravesaba la industria cinematográfica dado el violento impacto de la crisis, el proyecto terminó por paralizarse. Tres años después, Nicolás Muñoz Avia volvió a la carga, esta vez con la voluntad de llegar a buen término.

Una de las voluntades fundamentales de Muñoz Avia de cara a Antonio López. Apuntes del natural fue la de reseñar la faceta de escultor del artista, quizá históricamente subyugada por su labor como pintor. “Él dice que le cuesta menos esculpir que pintar, que le sirve de válvula de escape. Buscábamos retratar esa parcela de su actividad profesional en equilibrio con la de pintor —no sólo al óleo, también como dibujante— y la de docente. Esta última quizá fue la más complicada de filmar, dado que no le gusta nada que haya cámaras en los talleres que imparte. La parte biográfica la añadimos como pata común“. La vida de Antonio López, pues, sirve como tronco a partir del cual se despliegan todas y cada una de las ramas que lo convierten en un artista versátil y poliédrico. Muñoz Avia señala que la extensa formación académica y el elemento escultórico presente en la pintura del artista de Tomelloso conducen, casi inevitablemente, al hecho de que haya terminado dedicando un espacio de su creación a la escultura.

Fotograma de ‘Antonio López. Apuntes del natural’.

El documental se articula, además de como una galería de la creación de Antonio López, como una humilde observación de su desempeño rutinario, favorecida por el contacto cotidiano generado entre él y el cineasta. “Hemos pretendido, a la hora de hacer estos apuntes en vídeo, facilitar las cosas para que Antonio se mostrase de la forma más natural posible. Este hecho nos conduce a la evidencia de que, para él, el arte es un elemento central en su vida. Antonio vive por y para el arte. Le da mucha importancia a su familia y amigos, claro, pero sin el arte no podría vivir, es lo que da significado a las cosas de su alrededor. Mis recuerdos sobre él… siempre están vinculados con ello. Lo recuerdo en casa, hablando siempre de arte con mis padres“.

La forma de aproximarse a esta realidad cotidiana, como señalábamos previamente, es prudente y humilde, con una cámara que mantiene siempre una relativa distancia con el cuerpo del protagonista y que permite que los planos respiren, que la acción se desarrolle libremente. “Antonio es un pintor realista, pero también es muy natural en su forma de ser; no cabía en el documental hacer grandes planos con una grúa, ni travellings. Nuestra apuesta pasa por estar a pie de calle, con cámara en mano”. Además, en cierto momento del documental se reflexiona también sobre el impacto que El sol del membrillo ejerció, en lo emocional, sobre el propio Antonio López, así como sobre la longitud de su sombra de cara a la realización de este documental. “Me han preguntado más de una vez si no me producía reparos o miedo la existencia de esa película como registro previo del trabajo de Antonio. Lo cierto es que la de Erice es una película que continúa siendo perfectamente actual. No le ha afectado el paso del tiempo. Sin embargo, creo que partimos de cosas muy distintas. Para empezar, El sol del membrillo tiene una vocación de autoría que aquí no está: la figura de Víctor Erice ejerce un impacto importante en el resultado final de la película. Nosotros nos hemos puesto totalmente al servicio del artista, hemos tomado una distancia mucho mayor“.

Muñoz Avia reflexiona acerca del cine como sistema de representación capaz de capturar el proceso de la pintura. “Ojalá hubiese imágenes de Velázquez, Goya o Van Gogh pintando. Sería impagable poder ver eso en vídeo. Creo que las imágenes de Antonio perdurarán. Es un pintor que no se va a apagar con el paso del tiempo”.

Avatar

Adrián Viéitez

Proyecto imágenes en mi cabeza para salvarme de mis ojos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *