Carlota Álvarez Basso: «Mientras la balanza no se equilibre, el Festival Cine por Mujeres tendrá razón de ser»

El gatillo ha sido apretado y ya no hay vuelta atrás. El pulso lanzado por los movimientos sociales de índole feminista que definen la época actual empieza a aplicarse con valentía en el ámbito audiovisual. Su objetivo: un equilibrio que todavía se proyecta como una sombra utópica, ante la herencia histórica de un sistema jerárquico y patriarcal cuyos automatismos han impregnado hasta los huesos de la industria cinematográfica. El Festival Cine por Mujeres nació en 2018 como una iniciativa impulsada por dos miembros prominentes del panorama cinematográfico y cultural madrileño: Carlota Álvarez Basso —exdirectora de Matadero— y el programador y comisario Diego Mas Trelles. Un año después de aquel aterrizaje, el certamen se presta a la continuidad con una segunda edición en la que se expande a todos los niveles, tanto en lo referido a sus sedes como a su programación.

Hablamos con Álvarez Basso (Vigo, 1964), que reflexiona acerca de cómo la tesitura social ha confluido, de alguna manera, con la irrupción del Festival. «La primera edición fue un éxito sorprendente. Casi todas las salas estaban llenas, y teníamos ocho sedes. Suponemos, claro, que la aparición del movimiento #MeToo y las manifestaciones del 8M del año pasado influyeron mucho en esto. Existía un ambiente de reconocimiento y toma de conciencia generalizada sobre las condiciones de las mujeres en todos los ámbitos. Nos favoreció toda la beligerancia frente al techo de cristal; todo este momento de efervescencia feminista fue capaz de colocar al festival en el centro de una problemática mediática que también afecta al público«. La Casa Árabe, la Filmoteca Española y el Instituto Francés se han incorporado, además, como sedes para esta segunda edición. Sin embargo, Carlota apunta que todo el proceso de diseño del certamen fue previo al estallido del #MeToo: «Diego —Mas Trelles— llevaba años constatando que, a nivel internacional, cada vez se hacían más películas dirigidas por mujeres que, por algún motivo, sufrían mucho para conseguir ser distribuidas en España. Dada la calidad, no comprendíamos que todo aquel cine no llegase a estrenarse aquí. Así que lo pusimos en marcha y, poco antes de debutar el año pasado, todo se vio sacudido. Fue una coincidencia que, a nivel práctico, nos benefició mucho».

Incorporar la mirada de la mujer al espectro cinematográfico añade a la discusión una serie de conceptos que antes no estaban presentes

La voluntad fundamental del Festival Cine por Mujeres es, pues, la de dibujar una suerte de mirada panorámica sobre todas aquellas cosas que están sucediendo en relación con las mujeres que hacen cine. Con una sección oficial internacionalista —que este año apunta en múltiples direcciones, con cine procedente de Etiopía, México, Corea del Sur, Finlandia o Eslovenia, entre otros países—, en esta edición se ha gestionado una sección paralela destinada a la producción española de películas dirigidas por mujeres. «Hemos hecho un apartado en la Sala Berlanga dedicado al cine español, dada la buena cosecha que hemos registrado a lo largo del último año. De hecho, habríamos podido proyectar muchísimas más cosas. Tal ha sido la cantidad de películas interesantes hechas por mujeres este año en España«. Al referirse a la ausencia de cineastas españolas en su sección oficial, Álvarez Basso señala que la extrema cercanía temporal del Festival de Málaga juega, en este sentido, en su contra. «Al realizarse con apenas unos días de diferencia a Málaga, muchas cineastas deciden no entrar en nuestra selección para esperar a ser seleccionadas allí«.

Otro de los objetivos que se marca el festival desde sus bases es el de desestigmatizar el cine hecho por mujeres, mediatizado como un género vinculado a un tipo de películas muy concreto. «En cualquier caso», apunta Carlota Álvarez Basso, «a la hora de incorporar la mirada de la mujer al espectro cinematográfico ocurre que se añaden a la discusión una serie de conceptos que antes no estaban presentes. Pasaría lo mismo si las posibilidades de filmación se trasladasen al ámbito rural, por ejemplo. La mirada cambia e incorpora cosas nuevas. Con la incorporación de la mujer al cine está ocurriendo justo eso: se incorporan nuevas problemáticas, lo cual no quiere decir que no puedan ser tratadas por un hombre, sino que, sencillamente, antes de que la mujer hable de ellas no pertenecen siquiera al imaginario colectivo. Pienso, por ejemplo, en el cortometraje documental que ha ganado el Oscar este año —Period. End of Sentence, de Rayka Zehtabchi—, que esencialmente es una película acerca de la menstruación».

Inauguración de la pasada edición del Festival Cine por Mujeres.

Además, la reivindicación del Festival Cine por Mujeres no está restringida al ámbito de la dirección: se subraya la importancia de la mujer dentro de toda la cadena de producción de valor cinematográficodesde la creación al consumo, pasando por la producción, la promoción y la distribución—. «Queremos destacar el rol de todas las mujeres dentro de este proceso, aterrizando en el consumo, dado que el último informe de consumo explicita que las principales sustentadoras de la cultura siguen siendo las mujeres. Con esta voluntad, el año pasado entregamos el Premio a la Trayectoria Profesional a una productora; este año hacemos lo propio con la montadora Teresa Font —cuyo último montaje ha sido el de Dolor y gloria, de Pedro Almodóvar—».

Como referente en el horizonte, Carlota Álvarez Basso remarca la figura de Anna Serner, directora actual del Swedish Film Institute. «Ella ha puesto en funcionamiento un plan de paridad cuyo objetivo inicial era alcanzar el 50/50 en 2020. Sin embargo, hoy dice que cumplir aquella meta continúa siendo una utopía. En cualquier caso, cuando ella puso en marcha este plan Suecia acumulaba décadas sin conseguir que sus películas accediesen a Cannes, Venecia o Berlín; ahora, la mayor parte de las películas que se proyectan desde Suecia a estos festivales están dirigidas por mujeres. Para hacer todo esto, sin embargo, no basta sólo con acometer medidas legales desde las instituciones, sino que este proceso exige un apoyo político que, en el caso sueco, sí se ha producido, gracias a un gobierno de marcado carácter progresista y feminista que lo ha posibilitado».

Preguntada acerca de si el objetivo último del Festival Cine por Mujeres pueda ser el hecho de volverse innecesario, habiendo llegado un punto en que sus demandas entren en desuso, Álvarez Basso asiente, aunque señala que «mientras la balanza no se equilibre, este festival tendrá razón de ser. De momento, es indispensable. Es posible que las cuotas, en ocasiones, parezcan innecesarias o discriminatorias. No es la situación ideal, eso es cierto, pero ahora mismo es la solución más ágil y eficaz. Las cifras, por el momento, siguen reivindicando la necesidad de nuestra existencia».

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Adrián Viéitez

Proyecto imágenes en mi cabeza para salvarme de mis ojos.

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