Días de comunión y lucha para Las Kellys

Las Kellys son lasquelimpian. Las mujeres encargadas de sostener la limpieza de los hoteles. Las camareras de piso. Hay algo definitorio de la esencia de este movimiento en esa decisión de nomenclatura, en esa brusca traslación al inglés de algo tan aparentemente rutinario. Hay un elemento fortísimo de orgullo en ello, que retrocede a la esencia fundamental de un grupo de mujeres conscientes —pese a los enormes obstáculos que han debido sortear de cara a esta valiente toma de consciencia— de la estratificada realidad en la que están incrustadas, regida por un mecanismo verticalizado y explotador que las emplea como meras engrasadoras de la rueda que gira y gira. La clave de este nombramiento, de esta enardecida suscripción al movimiento de Las Kellys, reside en la capacidad del grupo para proyectar con mayor fuerza. En la escalada de esta reivindicación, su historia llega al cine: lo hace a través de la periodista y documentalista Georgina Cisquella, autora de Hotel Explotación. Las Kellys.

Trabajadora de TVE desde los años 70 hasta 2009 —en diferentes etapas—, Cisquella (Barcelona, 1954) también se ha dedicado a la realización de documentales desde una edad muy temprana. Su contacto con el conflicto de Las Kellys viene dado, precisamente, por este nexo permanente en su aproximación a los mundos del periodismo y el documental. «Lo cierto es que yo no sabía ni que existiese una categoría laboral que se denomine camareras de piso. Dentro de la estructura de un hotel, todos sabemos perfectamente lo que es un maître, también lo que es un recepcionista. Pero, ¿una camarera de piso?» Las reivindicaciones de estas trabajadoras, muchas de ellas inmigrantes, comenzaron a alcanzar el discurso de los medios de comunicación, y fue entonces cuando la cineasta y Las Kellys cruzaron sus caminos.

Este, como puede percibirse, no es un proyecto previamente planificado. Es un tipo de película activista consistente en el seguimiento de una historia, de la realidad diaria de unas personas

«Me puse en contacto con ellas por Facebook —el uso de las redes sociales como herramienta de convocatoria es otra de las líneas fundamentales de la tesis de Hotel Explotación— y, al conocer al grupo de Kellys de Barcelona, me di cuenta de que ahí dentro había un tema que merecía ser contado con mayor detenimiento. Lo pensé por dos razones fundamentales: la primera, por la representación que ejerce de la precariedad y la explotación en el trabajo de las mujeres; la segunda, porque estoy muy interesada en los mecanismos mediante los que la gente logra organizarse y, a través del activismo, denunciar una situación injusta. Pienso que no es algo sencillo, sino todo lo contrario. Exige mucho trabajo».

De este modo, Georgina Cisquella se sumergió en el mundo de Las Kellys, descubriendo el funcionamiento interno de su organización y la realidad en la que estas camareras de piso viven integradas a medida que fue ejecutando el documental. «Este, como puede percibirse, no es un proyecto previamente planificado. Es un tipo de película activista consistente en el seguimiento de una historia, de la realidad diaria de unas personas». Propietario de una estética costumbrista, Hotel Explotación. Las Kellys funciona de forma coherente en lo estilístico al conectar su discurso con la exposición formal. No hay alardes de puesta en escena, y la propia cineasta admite que su estética tiende hacia lo periodístico.

Sin embargo, establece dos diferencias fundamentales entre ambas formas de trabajar: «En primer lugar está la cuestión del tiempo. Cuando funcionas con una planificación televisiva, por ejemplo, la duración del plan de rodaje es muy reducida. En ningún caso puedes permitirte estar dos años rodando como yo he hecho en esta ocasión. Por otra parte, es muy importante hablar del enfoque: al hacer periodismo siempre hay una exigencia profesional por contar con el mayor número de perspectivas posibles. En Hotel Explotación, si hubiese trabajado de forma periodística, debería haber hablado con hoteleros, sindicatos y otras personas del ámbito. Sin embargo, yo tomo la decisión de dar la voz a un colectivo concreto, a unas mujeres que se han organizado para llevar a cabo una acción. A mi documental lo que le interesa es lo que ellas piensan. Busco no sólo poner en relieve el asunto de Las Kellys, sino traer a colación el debate sobre la precariedad laboral femenina».

No se arriesgan a decir que no, pues muchas tienen hijos y su sustento económico pasa por ese trabajo exclusivamente. Los hoteleros, claro, se aprovechan de esta circunstancia

Dentro de este propósito de seguir la realidad diaria de las camareras de piso, Georgina Cisquella también se ha encontrado con numerosos obstáculos. El principal, la imposibilidad de rodar dentro de ningún hotel. «Durante muchos días, grabamos en la puerta del Hilton. Imagínate que entro allí y les digo que vengo a rodar unas imágenes para un documental llamado Hotel Explotación. ¿Crees que me darían permiso? Yo pensé que no valía la pena siquiera intentarlo, y lo cierto es que fue una pena, ya que a mí me habría gustado particularmente poder seguir un día completo de trabajo de una camarera de piso«.

En este proceso de organización y asociación que están llevando a cabo Las Kellys en diferentes ciudades de España —Barcelona, Benidorm o Mallorca, entre muchas otras—, a la cineasta catalana le interesaba especialmente el proceso de fortalecimiento de la trabajadora individual, que por sí misma presenta una enorme fragilidad laboral. «Dentro de este grupo hay un porcentaje elevadísimo de inmigrantes. Muchas veces, ellas mismas desconocen sus derechos y, si sus jefes les dicen que tienen que quedarse para trabajar horas extra, lo hacen. No se arriesgan a decir que no, pues muchas tienen hijos y su sustento económico pasa por ese trabajo exclusivamente. Los hoteleros, claro, se aprovechan de esta circunstancia».

Pese a que la irrupción de este movimiento es una primera vía de acceso a una remodelación del sistema imperante en las condiciones laborales del ámbito hotelero, Georgina Cisquella considera que no estamos hablando sino de un pequeño comienzo. «Existen, en España, miles y miles de camareras de piso. Las Kellys son una especie de pequeña vanguardia, de primeras representantes que empiezan a perder el miedo. Hay muchas trabajadoras que siguen diciendo que ellas no pertenecen a ese colectivo, que no se las meta en el saco de Las Kellys. No quieren incordios, no quieren que nadie arriesgue sus puestos de trabajo». Como en todo proceso, la reivindicación que late bajo Hotel Explotación. Las Kellys ha comenzado en pequeños círculos. Con el lanzamiento de este documental, su proyección aumenta. Y quién sabe lo que vendrá después.

Avatar

Adrián Viéitez

Proyecto imágenes en mi cabeza para salvarme de mis ojos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

I accept that my given data and my IP address is sent to a server in the USA only for the purpose of spam prevention through the Akismet program.More information on Akismet and GDPR.