Inés de León: «Quería que el tono de la película fuese casi de dibujos animados»

La comedia es algo muy serio. Estamos, ahora mismos, inmersos en un periodo de crisis, un instante histórico importante. El pensamiento alrededor del chiste se ha disparado a lo largo de los últimos años gracias a la función democrática de las redes sociales, que a menudo han jugado en dirección contraria y servido como espacio de lapidación. En cualquier caso, la vía abierta para el diálogo sigue estando ahí. Hace unos meses, yo mismo escribía un texto, a la sazón de Perdiendo el este, en el que partía de aquella máxima de que la ignorancia nunca es inocente; ergo ningún artefacto supuestamente cómico puede esgrimir su naturaleza para opacar un discurso éticamente discutible. En un panorama cinematográfico español en el que la comedia parece haberse acartonado, víctima de unas narrativas industriales que convierten a las películas en productos obsoletos apenas acaban de nacer, la aparición de la voz de Inés de León resulta ciertamente esperanzadora. ¿Qué te juegas?, su primer largometraje —del que ya hablamos tras su paso por Málaga— ya está en nuestras salas.

Con una extensa carrera en el mundo del branded content, el videoclip y las webseries —en 2010 guionizó, dirigió y protagonizó Inquilinos—, la oportunidad de acceder al restrictivo universo de la comedia española llegó a las manos de Inés de León a través de Santiago Segura. Lo cuenta así: «Él descubrió mi trabajo en la webserie y me llamó de la nada. Me dijo que le encantaba mi trabajo y mi manera de enfocar la comedia. También me dijo que algún día me produciría una película. Años más tarde, estaba comiendo ramen con Javier Botet y Daniel Pérez Prada cuando, de repente, Santiago me llamó con este proyecto. Me dijo: tengo una película para ti. A él… tengo que agradecerle el hecho de haber creído en mí».

Leticia Dolera y Javier Rey en ‘¿Qué te juegas?’

Si bien es cierto que el proyecto llegó ya planteado a manos de Inés de León, resulta imposible comprender la película que ha terminado siendo ¿Qué te juegas? sin el rol de su cineasta. Este hecho, a priori lógico si hablamos de creación cinematográfica, ya la diferencia de una gran porción de las comedias industriales que se producen cada año en España. La principal clave de este éxito discursivo reside en el lugar desde el que Inés indaga en los mecanismos de la comedia. Sin perderle la cara a la mirada formulaica clásica de la comedia romántica tradicional, ¿Qué te juegas? acelera siempre un poquito más, avanza siempre un paso más en lo ordinario para trasladarse a un plano discursivo que se aproxima más al juego del absurdo, a la caricatura, al trazo que, de tan grueso, acaba revelando una imagen distinta. Inés de León utiliza la referencia de Scream en relación al slasher de terror: «Ambas son películas que se ríen de las fórmulas y clichés de sus respectivos géneros pero que, sin embargo, también las utilizan. Es burlarte de algo que te gusta y, por tanto, burlarte un poco de ti mismo».

La cineasta trabaja esa dislocación de la realidad a través de un tono que no deja de subrayar en ningún momento: «Quería que el tono de la película fuese casi de dibujos animados —siempre que fuese verosímil, claro—. Sostener ese tono ha sido uno de los principales retos a la hora de afrontar la película como unidad: era importante una homogeneización estética e interpretativa en cada una de las secuencias». A la hora de trabajar con los actores, imbuida por el espíritu posmoderno que la recorre como creadora y que estalla por completo en la película —que hace referencias explícitas a comedias románticas de las que bebe, fundamentalmente a Notting Hill—, utilizó vínculos permanentes relacionados con la cultura pop: «A Javi Rey le decía: ahora tienes que salir corriendo como Homer Simpson, ahora tienes que moverte como Zoidberg; y por ejemplo a Leticia Dolera la puse a ver de nuevo Friends, dado que quería que su personaje tuviese una actitud irónica y cínica similar a la de Chandler, que siempre tenía una vuelta de tuerca para todo. Todas esas cosas, esas referencias sueltas, después las fundí a través de una especie de termomix que sería mi sello, mi estilo como cineasta».

Ese estilo pasa, en primera instancia, por el nerviosismo y el colorismo inherentes a su personalidad: «Yo soy una persona muy nerviosa, que habla muy rápido. Un amigo me comparaba con un colibrí, que mueve las alas a toda velocidad: para él, el tiempo pasa a otro ritmo. Pienso que a mí también me ocurre eso. Al montaje de la película le imprimo mi nerviosismo. Respecto al color, lo cierto es que me gusta que la capa puramente estética de la película resulte expresiva desde su nivel más superficial, que sirva también para contar la historia. En mis cortos yo hacía el arte y la fotografía, así que, en el caso de ¿Qué te juegas?, trabajé muy de cerca y de manera muy exhaustiva con ambos departamentos. Todos esos elementos eran fundamentales para gestionar el tono que yo quería para la película. Me gustaría, de hecho, que alguien que vea la película por primera vez y se ría le diese una segunda oportunidad, fijándose entonces en todos estos aspectos».

Leticia Dolera en ‘¿Qué te juegas?’

Todo ese dispositivo formal planteado por Inés de León sirve, claro está, para delimitar los arcos de acción y las personalidades de sus tres personajes principales, que conforman un triángulo amoroso algo inusual y están interpretados por los citados Javier Rey y Leticia Dolera, además de Amaia Salamanca. «Buscaba que cada personaje tuviese muy definida su identidad, que a mitad de película el espectador pudiese intuir cómo reaccionarían ante un evento concreto; después, añadir color con personajes secundarios que fuesen genuinamente divertidos y tuviesen peso. Que no fuesen meros figurantes. He estado enamorada de mis personajes a lo largo de todo el proceso, y he querido proporcionarles humanidad, pero también cierto grado de infantilismo o patetismo».

La distribución de ese triángulo amoroso —hermano y hermana compiten por la misma chica, en lugar de ser dos chicas compitiendo por el mismo hombre—, así como la direccionalidad de algunas de las relaciones descritas, introducen un leve comentario social como subtexto en ¿Qué te juegas?: «Inevitablemente, de fondo hay una mirada alrededor de cómo los dos hermanos —Javier Rey y Daniel Pérez Prada— tienen actitudes machistas respecto a su hermana; también una reflexión sobre el mundo de los ricos, dislocado de la realidad social; u otra sobre las dificultades de un creador para lograr que su trabajo se valore… pero todo eso lo enfoco desde la comedia. En última instancia, lo que buscaba era hacer reír«. Y lo hacemos. Por fin, reímos.

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Adrián Viéitez

Proyecto imágenes en mi cabeza para salvarme de mis ojos.

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