Javier Angulo: “La mayoría de los niños que vienen a la SEMINCI no han entrado nunca en una sala de cine”

Es como un portal a un lugar sin tiempo. Entrar en el despacho de Javier Angulo es admirar décadas de historia del periodismo cinematográfico español. Miembro de la redacción inicial de El País y fundador de Cinemanía, este veterano periodista suma ya más de una década como director de la SEMINCI. De sus paredes cuelgan sus grandes éxitos: la primera portada de Penélope Cruz en su revista, el texto suyo que aparece en el primer número de la historia de El País y una enorme retahíla de fotografías con estrellas del mundo del celuloide: desde Richard Gere a Monica Bellucci, pasando por Catherine Deneuve y la mayor parte de los astros del cine nacional. Es como si Javier Angulo siempre hubiese estado ahí. Ahora, su despacho se ubica en la cuarta planta del Teatro Calderón de Valladolid. Allí sonríe y se sienta. Allí charlamos.

Este soy yo, en negrita, preguntándole a Javier Angulo por cómo está viendo la presente edición del festival, por cómo están sucediendo las cosas entre bastidores.

Y Javier Angulo me responde: “Los primeros días fueron explosivos, con la llegada de todos los actores, directores, amigos, familiares… Además, llegas con el cansancio arrastrado de las semanas previas de trabajo intenso, el trabajo que la gente no ve. El trabajo para que cada cosa esté en su sitio cuando el festival comienza. Hay que tener en cuenta que aquí hay ¡más de 350 personas trabajando! La ciudad es pequeña, sí, pero el certamen se expande. En Valladolid hay cuatro teatros, todos ocupados por la SEMINCI. Y además también ocupamos un auditorio, otro pequeño teatro como es el Lava y hasta cinco salas de los cines Broadway. ¡El cine tiene tomada la ciudad!”

Yo de nuevo, ahora en silencio, pensando en el burbujeo de gente que entraba y salía de las salas y los teatros durante toda la semana. Me pregunto por los números. Le pregunto a Javier Angulo, que lo sabrá mejor.

Efectivamente, tiene los datos: “El año pasado hicimos 96.000 espectadores. Ojalá este año podamos superar los 100.000, pero lo de 2017 ya fue una locura. Hay sesiones enteras con las entradas agotadas días antes, los cien primeros abonos los sacamos a la venta y media hora después se habían esfumado por completo. Este festival ha crecido mucho a todos los niveles, tanto respecto a su programación como a su audiencia”.

¿Será la SEMINCI el segundo festival más importante de España?

Para Javier Angulo esa es una evidencia: “Para entendernos, San Sebastián es otra cosa. Es división de honor, los demás estamos una división por debajo. Sin embargo, nosotros somos, tras ellos, el festival que más ayudas recibe por parte del estado; también el que más entradas vende y más espectadores tiene. Eso sin mencionar nuestra antigüedad, nuestro prestigio internacional. Tú pregunta por Europa a la gente cuál es el festival español de referencia. Te dirán San Sebastián, claro, pero después… la SEMINCI. De aquí han salido todos los grandes directores españoles, y muchos internacionales. Tenemos un enorme patrimonio. Creemos que somos el segundo festival más importante de España indiscutiblemente”.

Me pregunto aquí por qué será que se coloca habitualmente en negrita aquello que dice el entrevistador y no lo que dice el entrevistado, cuando se supone que lo que importa es lo segundo. Quizá sea porque tener demasiado texto en negrita resultaría extraño para el lector. Reflexiones banales aparte, recuerdo las quejas de Javier Angulo sobre la falta de ayudas por parte del sector privado.

Él asiente, como si fuese un tema del que está ya muy cansado de hablar. A veces te das cuenta, cuando entrevistas a alguien, de que la pregunta que estás haciéndole resuena en su cabeza como un déjà vu machacante. Pero me contesta igual, con ese aplomo que dan los años, imagino: “Pero eso es muy difícil, ¿sabes? Porque, en España, mientras no exista una ley específica, llámese de mecenazgo o llámese como se quiera, que establezca exenciones de verdad por inversión en cultura… ¡Así se hace en Francia y otros países! ¡Exenciones del 50, el 60 o el 70%! Aquí no, aquí todo sigue en el 20, así que las empresas deciden invertir en grandes eventos de mucha audiencia, claro. Deporte, principalmente. Fútbol. Motor. Todas esas cosas dan mucha audiencia y visibilidad a las marcas”.

Sin pecar de nacionalismos y chauvinismos absurdos, hay que estar orgulloso del cine de tu país y defenderlo, porque es una seña de tu propia identidad

Qué pasará en Francia, pienso, que en todos los debates alrededor de este concepto sale siempre a la palestra como adalid del apoyo al cine y al arte. 

Habréis comprendido, a estas alturas, que la parte que no va en negrita corresponde, más o menos, a lo que dice Javier Angulo. Así que sabed que esta es la última vez que uso las comillas para introducirlo: “En Francia hay inversores que, en lugar de meter el dinero en una fábrica o en una marca, deciden invertir en el cine francés. Eso ocurre porque los franceses tienen claro el concepto de que el cine es arte, sí, pero también es un negocio, y también, y más importante, es una proyección de la imagen exterior de ese país hacia el resto del mundo. Tienen claros esos tres conceptos en uno y los espectadores, en igualdad de condiciones entre varias películas, no dudan a la hora de elegir el cine francés. Es su cine. Ya me gustaría que tuviésemos aquí esa conciencia”.

¡Pero qué será lo que pasa aquí! Recuerdo que, en otra entrevista, Javier Angulo dijo que ahora ya se consume cine español sin complejos. Sin embargo, esto choca con lo que acaba de contarme. Le pregunto si no cree que siga existiendo esa visión negativa del cine nacional por parte de los españoles. Ese “¿pero de verdad vamos a ver una película española?”

Eso son prejuicios absurdos. En mi época, cuando yo tenía tu edad, teníamos prejuicios y los teníamos con razón. Se hacía mucho cine barato, mucho cine de destape. Está claro que estaban Saura y demás, haciendo otro tipo de cine, pero la tónica general era esa. Pero, ¿ahora? Ahora hay cine español de todo tipo, directores y directoras de muchísimo talento, con grandes conocimientos, muy bien formados. Creo seriamente que ahora ya no hay complejos, o no debería haberlos, a la hora de consumir cine español. ¡Algunos de nuestros actores son estrellas internacionales! Sin pecar de nacionalismos y chauvinismos absurdos, hay que estar orgulloso del cine de tu país y defenderlo, porque es una seña de tu propia identidad. Hay mucho papanatismo: aquí nos hemos tragado unos truños de cine americano acojonantes, y los hemos dado por buenos simplemente porque eran americanos.

También tengo que decirte que, si por mí fuera, tendría más cine español en sección oficial, pero es que San Sebastián se lo lleva todo

Entonces, ¿qué pasa? Si la gente ya consume cine español con normalidad, ¿por qué películas como El reino no funcionan como un tiro en salas?

Es complicado analizar eso, aunque te diría que las películas que suelen triunfar suelen alejarse de ese perfil de película de autor, intensa, complicada, como puede ser El reino, o Petra, o Quién te cantará. ¡O Entre dos aguas, de Isaki Lacuesta! Son películas meritorias que, claro está, tienen su público, pero todavía no acaban de llegar cien por cien a la gente. Puede que esto esté ocurriendo por falta de información, o simplemente porque los medios de comunicación están más al nombre y a la figura de prestigio que a lo que tienen que estar. Yo fundé Cinemanía en 1995, estuve nueve años al frente y el cine español tenía 4 o 5 portadas al año. Lo que hay que hacer es jugar la baza de tu cine. Cinemanía también se distinguió por ese apoyo, un apoyo que no estaba dando en aquel momento Fotogramas, que estaba entregada a los grandes estudios.

Intuyo, pues, que Javier Angulo busca extender aquel apoyo de la época de Cinemanía a su puesto actual, como director de la SEMINCI. Este año tenemos dos películas en sección oficial (Tu hijoJaulas), además de toda la programación secundaria, en la que destacan las secciones Doc EspañaSpanish Cinema, exclusivamente centradas en el cine nacional.

En Spanish Cinema hacemos una selección de las películas que más nos han gustado este año y que creemos que no han tenido la repercusión que merecen. Algunas han pasado desapercibidas, pero es que hay otras que ni siquiera han llegado a nuestras salas. También tengo que decirte que, si por mí fuera, tendría más cine español en sección oficial, pero es que San Sebastián se lo lleva todo. Ya quisiera haber tenido yo Entre dos aguas, o las películas de Vermut y toda esta gente, pero es que se suman dos factores: ellos quieren ir allí y San Sebastián se lo curra para que vayan. Así que es imposible competir. Las dos películas que tenemos son dos casos distintos. Tu hijo es una película que estaba terminándose y no llegó a tiempo para ir a Donosti. Jaulas, por su parte, la vio San Sebastián y no la consideró. Pero tampoco consideró el año pasado La librería, yo abrí con ella… y ya viste lo que pasó. Yo, desde mi puesto de director, como soy el que después se va a llevar los palos, tengo la posibilidad de hacer apuestas personales. Jaulas ha sido una de ellas.

¡Terminemos, pues, hablando de apuestas! Hablemos de los jóvenes: los jóvenes cineastas, los jóvenes espectadores.

Esa es la gran apuesta de la SEMINCI. Nosotros llenamos toda la ciudad, llenamos todos los cines de niños. No les ponemos, sin embargo, las típicas películas que ven los niños por ahí, sino películas que ya tienen algo de fondo, que sirven como conducto para que puedan discutir en clase, que les hagan pensar un poquito. Aunque lo que más nos interesa es que descubran el cine en sala. La mayoría de los niños que vienen —¡igual el 60 o 70%!— no han entrado nunca en una sala de cine. Así que alucinan. Se ponen histéricos con ese sonido, con esa imagen. Ellos están acostumbrados al pequeño formato, pero es que el cine, que cada día se gasta más dinero en tecnología, en sonido e imagen, es un pecado mortal verlo en una tablet o en un móvil. Ante eso, yo soy productor y me corto las venas.

Respecto a los jóvenes cineastas, tenemos también la sección de la ESCAC con sus trabajos. Este año hemos dado la espiga de honor a Bayona, un antiguo alumno de la ESCAC. Antes podíamos tener también los trabajos de la ECAM, pero ahora han firmado un convenio que les exige estrenarlos en una fecha previa a la celebración de la SEMINCI. Pero Valladolid, claro está, también es la casa del cine que viene.

Avatar

Adrián Viéitez

Proyecto imágenes en mi cabeza para salvarme de mis ojos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *