Miguel Ángel Vivas: «Como sociedad seguimos escondiendo los pecados de los nuestros»

La realidad la construimos mirando. La elegimos, la dibujamos a través de las cosas que decidimos mirar, pero también de las que dejamos fuera de nuestro campo visual. Este sistema de diseño de nuestra percepción se desarrolla, sin embargo, de forma eminentemente involuntaria. Es aquello del cóctel entre decisiones y circunstancias: somos lo que elegimos ser hasta cierto punto; el entorno nos moldea a partir de ahí. Así que vivir en una sociedad con unas características determinadas nos afecta como individuos de manera inevitable. Aprehendemos las virtudes de lo que nos rodea, también sus defectos. Y después nos cuesta mucho apartar la mirada hacia lo invisible. Sobre todo eso —¡y muchas cosas más!— habla Tu hijo, el quinto largometraje de Miguel Ángel Vivas, que llega a nuestras salas este viernes.

Vivas llegó aquí procedente del cine de género: sus cuatro largometrajes previos —Reflejos (2002), Secuestrados (2010), Extinction (2015) e Inside (2016)— se encuadraban todos ellos dentro del marco del thriller y el terror. Sin embargo, la historia de Tu hijo venía latiendo en su interior desde cinco o seis años atrás. En este lapso temporal, se ha dedicado «a rodar proyectos de encargo y de televisión». Y entonces llegaron Apache Films y Enrique López Lavigne. «Nadie quería producir esta historia. Además, yo quería meterme en ella no solo desde el punto de vista del realizador, que era lo que estaba haciendo en las demás. Quería ser director. Ser autor. Le comenté esta historia a Enrique y me encontré no solo con un productor que me ayudó a sacar adelante la película, sino con alguien que hizo que creciese enormemente. Sin él no es que Tu hijo no hubiese encontrado financiación, es que no habría existido tal y como es«.

Es un problema cuando esos representantes del siglo XX son los médicos, los abogados y los políticos de hoy. Por mucho que digamos que el mundo ha cambiado, seguimos siendo igual de imbéciles que antes.

Miguel Ángel Vivas tenía clarísimo lo que quería contar en su quinto largometraje de ficción. «Tu hijo es un viaje a los infiernos». El cineasta se sirve de su experiencia previa en el thriller para brindarle a su relato una creciente tensión dramática que se resuelve al final de forma escalofriante. «La película es un viaje emocional, un viaje duro, de sensaciones que voy construyendo sobre el espectador. Quería que el público entrara en la mente del personaje«. El personaje, a saber, es Jaime —interpretado por José Coronado—, un médico y padre de familia que ha de enfrentarse al hecho de que su hijo haya recibido una paliza que lo ha hecho quedarse en coma. A él se pega la cámara de Miguel Ángel Vivas. Con él viaja el espectador. «Buscaba narrarlo todo en esa primera persona, que se entendiera lo que siente, lo que piensa».

Igual que nosotros —y nuestras circunstancias—, la película toma una decisión de mirada. Elige seguir al personaje de José Coronado y transformarse junto a él. El espectador observa los acontecimientos desde el punto de vista exclusivo de Jaime. Comparte su ética y su rango moral, justifica sus actos y decisiones, aun siendo deleznables. Y entonces, de forma brusca, Miguel Ángel Vivas amplía el rango visual. «La película llega al punto en el que el espectador se da cuenta de que ha estado siguiendo al hombre equivocado. En el momento en el que eso ocurre, la cámara se aleja de él por primera vez. Se fija entonces, al final, en el personaje al que verdaderamente deberías haber seguido». El personaje que resulta ser la verdadera víctima de Tu hijo, en un relato que, a priori, parece carecer de verdugos.

Todo ello tiene relación, explica el cineasta sevillano, con la construcción identitaria de nuestra sociedad. «Vivimos en un mundo de hombres que no escucha a las mujeres. Jaime es el siglo XX que no ha comprendido que ya estamos en el siglo XXI«. El símbolo de una sociedad anquilosada, estancada en antiguas morales. «Su hija le enseña unas fotografías en las que aparece su cuerpo y lo único que sabe decirle, con una mueca de rechazo en la cara, es que son artísticas. Es un hombre equivocado que no está dispuesto a escuchar y comprender a los que lo rodean». Y todo ello tiene sus consecuencias, claro. «Es un problema cuando esos representantes del siglo XX son los médicos —como en el caso de Jaime—, los abogados y los políticos de hoy. Por mucho que digamos que el mundo ha cambiado, seguimos siendo igual de imbéciles que antes».

Pol Monen, Miguel Ángel Vivas y José Coronado en la pasada SEMINCI.

Así que los dardos de Tu hijo se dirigen a la generación de jóvenes actuales, sí, pero lo hacen principalmente hacia la de sus padres. «La película es la historia de tres padres equivocados. Habla mucho de la educación, de la identidad, de los valores que traspasamos a nuestros hijos. Ellos son personas atascadas en aquella cosa que parece un símbolo de hombría de un padre hace lo que sea por su hijo. Al final, ellos son los responsables últimos de las cosas que sus hijos asumen como normales cuando no deberían hacerlo. Los responsables de que admitan principios inadmisibles».

Jaime prosigue con su huida hacia adelante hasta el final, en coherencia con la construcción de su personaje. «Como sociedad seguimos escondiendo los pecados de los nuestros. Se ve claramente en la justicia. En los jueces que ocultan cosas por intereses personales. Estamos tratando de borrar los errores de las personas que queremos, y hay cosas que no se pueden borrar. Simplemente no puede ser, por mucho que queramos a nuestros hijos». Y lo peor de todo, según Miguel Ángel Vivas, es que toda esa lucha se lleve a cabo en nombre del amor. «Todo en Tu hijo se hace por amorAsí que utilizas una cosa loable como el amor con fines injustificables. Te apoyas en él para explicar lo inexplicable». ¿Existe, en esta vida, algo más terrible? Si el amor se convierte en destrucción, nada podrá ya reconstruirnos.

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Adrián Viéitez

Proyecto imágenes en mi cabeza para salvarme de mis ojos.

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