Mujeres (ft. Coque Malla)

quién tiene mi nave
la mujer sin llave

La cámara sigue a Coque Malla. Lo sigue por el supermercado, mientras compra pañales para su hija y habla sobre cómo el hecho de que la pequeña haya nacido ha conseguido desplazar su miedo. Antes temía por sí mismo, ahora teme por ella. Lo sigue por los teatros, se adentra en el interior de su casa. Se detiene junto a él y a Leonor Watling, que viajan juntos a Berlín.

Hoy voy a empezar a construir
la casa donde estaré
para toda la vida.

No es la cámara quien filma el pasado. El pasado está ahí, latente, insertado en los surcos de la vida presente, fluyendo como un río silencioso que de vez en cuando retoma la voz antigua, que los días especiales encuentra una pared en la que hacer rebotar su eco. Del pasado sabe cosas Jeanette, que cantaba al amado extinto cosas sobre las promesas de su amor y ahora, junto a Coque Malla, dice: «lanzamos una moneda / y nunca la vimos caer«.

Gonzalo Visedo y Rodrigo Manuel López Casas están detrás de las cámara de Mujeres, de Coque Malla, un documental que nace hermanado al álbum de colaboraciones Mujeres, lanzado por el exlíder de Los Ronaldos en 2013. En él, Malla canta junto a diversas voces del panorama musical español. Entre ellas están las citadas Leonor Watling y Jeanette, pero ese no es más que el principio. Visedo y López Casas se limitan a ejecutar un documental de estilo observacional, aplicando con rigurosidad una estructura narrativa consistente en introducir cada una de las canciones del disco entre una serie de reflexiones que el propio Coque Malla, rodeado de sus familiares y amigos, lleva a cabo en torno a los vínculos que, a lo largo de su vida, lo han unido a las mujeres.

Coque Malla junto a su madre, Amparo Valle.

Junto a Rebeca Jiménez, canta: «ahora no me arrepiento / ahora ya sé por qué / me quedo siempre junto a ti«. Al lado de la veterana actriz Ángela Molina, Malla susurra cosas sobre sí mismo y en tercera persona, como si pudiese observar su vida desde un pedestal lejano: «lo intenta, lo intenta, lo intenta». Gira el foco y aterriza la poeta Laura Gómez Palma, que da a Coque Malla el impulso necesario para admitir algunas cosas: «eres sólo mi asesina / te esperé toda la vida».

La reflexión que trata de vertebrar Coque Malla late en todas las direcciones. A través de una genealogía trazada con pausa, el músico madrileño contempla no sólo la herencia de su relación con su madre, Amparo Valle —con quien también canta, claro: «todo lo que quiero que no sepas está escrito en una carta / y la carta está enterrada en el centro de la tierra»—, las mujeres de su familia o sus relaciones amorosas; Malla también busca en su propia relación teórica con lo femenino, lo cual conduce, inevitablemente, a una reflexión que traza su círculo en torno a una sociedad cuyas bases han sido sentadas por mujeres silenciosas que, ahora y después de largo tiempo, empiezan —y sólo empiezan— a recobrar su voz. Junto a Vilma —¡la líder de Vilma & Los Señores!—, Coque canta: «reaparecen mis fantasmas y hace tiempo que quisiera estar contigo». Hace tiempo. Hace tiempo.

Gonzalo Visedo y Rodrigo Manuel López Casas se lo juegan todo al magnetismo de Coque Malla y a la fuerza de su conexión musical con sus colaboradoras. Y el documental se abre, lentamente, hasta dejar espacio a la suavidad de Alondra Bentley. Ella lo entiende, o She understands, y los colores de repente son más blancos, y el mundo se torna de golpe más comprensible. Los clásicos de Coque Malla adoptan una nueva postura con el pincel de las mujeres que rompen, que exigen el lugar que les corresponde en un mundo de hombres. Algunas lo hacen con fuerza, otras suavemente. Es su elección. Es el caso de Bentley, y también el de María Rodés.

Estamos solos
nadie nos mira
nadie vigila
nadie conspira.
Déjate llevar,
deja de frenar.

Como el pasado que aterriza, suave, en la tierra del presente, la música de Coque Malla encuentra su espacio para ir adentrándose en su propia trayectoria biográfica. Mujeres, de Coque Malla, no tiene mayor pretensión que la de ser registro visual de obra, que la de dejar pruebas tangibles de esta reconversión, del renacimiento de algunas de las canciones más míticas de Malla que, acopladas con su reflexión sobre la manera en que la irrupción del feminismo desmonta la masculinidad vigente, cobran formas inesperadas.

Así llega Anni B Sweet, con la ligereza de un pájaro en invierno. Y canta, claro. Y Coque Malla es el mundo cantando a las mujeres.

no puedo vivir sin ti
no hay manera

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Adrián Viéitez

Proyecto imágenes en mi cabeza para salvarme de mis ojos.

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