Plano general: cine español en la SEMINCI

63 ediciones. O lo que es lo mismo: 63 años, los que acumula en su historial la Semana Internacional del Cine de Valladolid, mejor conocida como SEMINCI, que abre sus puertas este sábado 20 de octubre para extenderse en el tiempo una semana más allá, hasta el próximo día 27 del mismo mes. Su amplísimo catálogo y la enorme diversidad de sus propuestas exigen un esfuerzo importante a la hora de reconocer entre su programación aquellas películas salidas del horno de la industria cinematográfica nacional. Es decir: el cine español, que es lo que aquí nos concierne. En Destape nos metemos en las entrañas del festival para desentrañároslo a vosotros. Disculpad el trabalenguas. Vamos allá.

Los dos largometrajes que acaparan toda la atención del cine español en Valladolid son aquellos que han logrado colarse en una sección oficial de alto nivel, en la que destacan prestigiosos nombres como el de Matteo Garrone o Denys Arcand. El primero de ellos es Tu hijo, dirigido por Miguel Ángel Vivas, protagonizado por José Coronado y producido por Apache Films, que será, además, el encargado de inaugurar hoy el festival a las 19:00 en el Teatro Calderón.

Además, también formará parte de ella Jaulas, el debut en la dirección del cineasta sevillano Nicolás Pacheco. La presencia española en la sección oficial de largometrajes la completa Mi obra maestra, una cinta argentina coproducida por Mediapro y dirigida por Gastón Duprat, uno de los artífices de la fantástica El ciudadano ilustre. En el apartado de cortometrajes oficiales, tan solo una producción española levanta cabeza entre las competidoras: se trata de No me despertéis, que supone la rampa de lanzamiento de la jovencísima Sara Fantova (Bilbao, 1993), otra de las nuevas cineastas salida de la prolífica escuela de la ESCAC —de allí salieron Carla Simón, Nely Reguera, Elena Trapé o Andrea Jaurrieta, entre otras—.

La sección Punto de encuentro, destinada a abrir espacios de discusión y conciliación en torno a cuestiones delicadas, presenta, asimismo, otros dos largometrajes de factura nacional. Por un lado llega Ara, del director y médico Pere Solés, que se articula como una reflexión en torno a la anorexia; por otro, Me llamo Gennet, documental de Miguel Ángel Tobías que plantea una retrospectiva del trazado vital de la joven sordociega de origen etíope Gennet Corcuera. Además, dentro de esa misma sección se organiza el ciclo La noche del corto español, en la que, a las diez de la noche del miércoles en el Teatro Zorrilla, se proyectarán seis cortometrajes: Cactus, de Alberto Gastesi; De repente, la noche, de Cristina Bodelón e Ignacio de Vicente; Gusanos de seda, de Carlos Villafaina; Kafenio Kastello, de Miguel Ángel Jiménez; Tahrib, de Gerard Vidal Cortés; y Viudas, de María Guerra.

¿Queréis documentales? Tomad documentales

Tiempo de historia, sección proyectada en el Teatro Cervantes durante toda la semana del festival, será uno de los principales focos de producción nacional dentro de la SEMINCI, con hasta siete largometrajes documentales (a saber: Altamira: el origen del arte, de José Luis López-Linares; Comandante Arian, una historia de mujeres, guerra y libertad, de Alba Sotorra —coproducción germano-española—; El amor y la muerte. Historia de Enrique Granados, de Arantxa Aguirre; El silencio de otros, de Almudena Carracedo y Robert Bahar —coproducida con Estados Unidos—; Nowhere, de Natalie Halla —coproducción austriaco-española—; Renzo Piano: un arquitecto para Santander, de Carlos Saura; y ¡Ay Carmen!, de Fernando Méndez Leite) y dos cortos (Luchas por Europa: la huella de Brandt, de Vicky Calavia; y Todas íbamos a ser reinas, de Ana Catalá).

De todos modos, el aficionado al cine español de índole documental tendrá la cuna de su gozo en la sección Doc España, en la que más de una decena de largos se proyectarán a lo largo de toda la SEMINCI: la mirada de Ana Ramón Rubio a los habitantes de un pueblo perdido de Oklahoma en Almost Ghosts; el retrato de Felipe Vega al fotógrafo Carlos Pérez Siquier en Azul Siquier; la mirada de Agustín Remesal sobre Baltasar Lobo, la soledad del escultor; el viaje de Alejandro Cortés hacia el proceso creativo de la pintora Teresa Ramón en Carrasca y muchos otros: El proxeneta. Paso corto, mala leche, de Mabel Lozano; Hombre en la llanura, de Patricio Suárez; Lo posible y lo necesario, de Adolfo Dufour; Meeting Jim, de Ece Ger; Morir para contar, de Hernán Zin; Música en las manos. Conversación con Jesús López Cobos, de Cristina Otero; Quinqui Stars, de Juan Vicente Córdoba; Serás hombre, de Isabel de Ocampo; Soñando un lugar, de Alfonso Kint; y, por último, Tierras solares, de Laura Hojman.

Llamativa resulta la ausencia de largometrajes españoles dentro de la sección Seminci joven, en la que también participa, dentro del apartado de cortometrajes, el ya citado No me despertéis, de Sara Fantova. Tampoco hay presencia nacional dentro de Miniminci, la sección dirigida a los más pequeños dentro del marco del festival. El ciclo sobre el cambio climático si cuenta con dos producciones españolas dentro de su programación: por un lado el largometraje Cantábrico, de Joaquín Gutiérrez Acha; por otro el corto Butine Bakiaké, un buen camino, de Paloma Pérez y Pilar Díez.

Si has llegado hasta este punto, estimado lector del Destape, te habrás dado cuenta de que la mera intención de este periodista no ha sido otra que la de abrumarte con la cantidad de cine español que se proyectará en la SEMINCI

Otro de los grandes focos de cine español dentro de la 63ª edición de la SEMINCI será el ciclo Spanish cinema —como es lógico, vamos—. Dentro de él se proyectarán, de hecho, algunos de los largometrajes más importantes de este 2018Ana de día, de Andrea Jaurrieta; Apuntes para una película de atracos, de León Siminiani; Carmen y Lola, de Arantxa Echevarría; Casi 40, de David Trueba; Con el viento, de Meritxell Collel Aparicio; Diana, de Alejo Moreno; Entre dos aguas, de Isaki Lacuesta —recientemente galardonada con la Concha de Oro en San Sebastián—; I Hate New York, de Gustavo Sánchez; La enfermedad del domingo, de Ramón Salazar; Les distàncies, de Elena Trapé; Mi querida cofradía, de Marta Díaz de Lope Díaz; Petra, de Jaime RosalesThi Mai, rumbo a Vietnam, de Patricia Ferreira; Tiempo después, de José Luis Cuerda; y Yuli, de Icíar Bollaín. Como podéis comprobar, aquí hay cine de muchos quilates y mucho prestigio. Dentro de ese mismo ciclo también se proyectará, como único cortometraje, Porque la sal de Cardozo Basteiro.

El festival se completará, además, con ciclos especiales como Castilla y León en largo (compuesto por Black is Black, de Fran Parra y Álex Riesgo; y Onyx, los reyes del grial, de Roberto Girault) y Castilla y León en corto; así como con una serie de cortometrajes rodados por cuatro estudiantes de la citada ESCAC: Carlota Oms, Alejandro Marín, José Cachón y Celia Giraldo, nombres a los que habrá que prestar la debida atención en un futuro no muy lejano. Y dos cositas más a resaltar: los espectáculos de live cinema de Bromo y de Los Voluble, en el marco del ciclo Seminci Transmedia; y el homenaje a Antonio Giménez-Rico con la proyección de Jarrapellejo.

Si has llegado hasta este punto, estimado lector del Destape, te habrás dado cuenta de que la mera intención de este periodista no ha sido otra que la de abrumarte con la cantidad de cine español que se proyectará en la SEMINCI a lo largo de la próxima semana, en todos los formatos y a lo largo y ancho del feudo pucelano. Y es que es así, aunque os parezca una locura: en España se hace mucho cine, y pasa a veces que, como en todas las partes del mundo, buena parte de él resulta ser bueno. En algunos casos incluso buenísimo. Ya sabéis, pues: si andáis por Valladolid entre el 20 y el 27 de octubre y queréis ver alguna de estas infinitas películas, la SEMINCI es vuestro sitio. Y, si no, también. Lo que pasa es que todavía no lo habéis descubierto.

Adrián Viéitez

Todas las promesas de mi amor se fueron con 'Cría Cuervos'. Ahora bailo y canto 'La Tarara' alrededor de una pira lorquiana. Si preguntáis por ahí os dirán que soy periodista. Si me lo preguntáis a mí, os diré que no sé muy bien quién soy.

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